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20/04/09 Opini�n: Fichemos a un Psic�logo

FICHEMOS A UN PSICÓLOGO

Después de casi un año soñando con gloria, la Unión Deportiva Puertollano ha vuelto a bajarse del burro en el peor momento. Nada nuevo, pues la historia ya nos suena. Es lo que tiene cometer una y otra vez los mismos errores… Parece nuestro destino, como un maldito y eterno Día de la Marmota. Pero, como la vida es única, siempre puede sorprendernos con cosas apasionantes.

Tras despeñarse, todos los estamentos del club han orquestado casi sin darse cuenta una campaña propagandística que deja a Goebbels a la altura del betún. El presidente, que ofreció aquella célebre proclama de que el equipo debía darse la mano con el Cádiz, ha olvidado que existen las hemerotecas y no tiene problemas en asegurar que el objetivo de disputar el play off de ascenso lo marcó la prensa. Y, mientras, Andrés García Tébar y algunos jugadores se suman a la causa y culpan a letras y micrófonos de un batacazo sideral.

Dicen ellos tan convencidos que algunos titulares han tendido al pesimismo y han generado una presión que se ha trasladado a la grada. La afición, instigada por los medios, por supuesto, les ha silbado. Y los chavales, pobres, se ponen tristes y nerviosos y no rinden. Más tranquilos están algunos de los que han levantado la voz cuando se montan en sus coches de alta gama y se pasan por el banco pare emocionarse con el crecimiento de sus ahorros, propiciado por las generosas fichas con las que cuentan en Puertollano.

Pero esas mismas personas, cuando se bajan de sus lujosos automóviles y el banco anda lejos, se olvidan de lo que conlleva ser futbolista y entrenador profesional. Aparte de trabajar dos horas diarias y disputar los partidos, no recuerdan que son personajes públicos y deben asumir cosas que van en su sueldo. Una de ellas, por si pensaban que no existía, es la presión mediática, que en Puertollano no deja de ser de Segunda B, dado que la ‘demonizada’ prensa de esta ciudad, lejos de hacer sangre, destaca por ser dócil y obviar cosas que en otros lugares presidirían cientos de portadas.

La presión es otra cosa. Presión es tener un trabajo temporal y no saber cuánto te va a durar. Presión es trabajar bajo la lluvia, el frío o con cuarenta grados por un sueldo irrisorio y no estar seguro de si serás capaz de pagar la hipoteca o dar de comer a tus hijos. Presión, futbolistas ofendidos y entrenador, no es lo vuestro, pues, pese a que estén existiendo retrasos en los pagos, vuestra vida es un privilegio.

Pese a todo, lo que para parte de la plantilla y entrenador es la tan terrible presión no ha nacido desde ninguna redacción de prensa, sino desde el sillón del presidente, que, con las decisiones tomadas a lo largo del curso, generó exigencias y objetivos, que, a falta de un milagro, han acabado siendo imposibles de cumplir. Resulta paradójico el linchamiento de los periodistas, aunque no tiene misterio. A falta de valentía para asumir los propios errores, el mensajero siempre debe tener las espaldas anchas para cargar con todo. Es la excusa más sencilla, pero, eso sí, también la menos creíble.

Si el ‘Puerto’ no disputa el play off de ascenso, no será por los periodistas. Ninguno de ellos ha tomado decisiones determinantes y equivocadas durante el desarrollo de la temporada. Ninguno de ellos ha mostrado falta de actitud y acierto sobre el césped. Ninguno de ellos ha efectuado planteamientos tácticos demenciales. Pero no se preocupen. No pasa nada. La inversión para la próxima campaña está muy clara. Fichemos a un psicólogo. Será la mejor solución para que esta gente tan deprimida se anime un poco. Incluso, a lo mejor, logran darse cuenta de que llevar el escudo del Puertollano es mucho más que estrellarse y justificarse como un preescolar.